
El coronavirus ha ido por barrios, con mayor incidencia en los de menor renta. Por ejemplo, en Madrid el pasado verano Vallecas alcanzaba máximos mientras que Moncloa apenas se enteraba (
aquí). En Barcelona, en plena primera ola, se comprobó también mayor incidencia en los barrios más pobres: Nou Barris era el más afectado y Sant Gervasi el que menos. Los médicos de familia, conocedores del entorno en el que ejercen, ya tenían la explicación: las desigualdades sociales son determinantes para la salud y la precariedad laboral dificultaba el aislamiento (
aquí). Usama Bidal, epidemiólogo asturiano afincado en EEUU y primer autor de este estudio (
aquí), comprobó que los barrios más deprimidos de Chicago, Nueva York y Philadelphia acumulaban mayor incidencia y mortalidad por covid19. Ahora mismo estamos viendo que los barrios de menor renta son también los que menos cobertura vacunal anti-covid19 alcanzan en Barcelona (
aquí). Todo esto es cosa de los determinantes sociales de la salud, de las "condiciones" de vida más que de los "estilos" de vida. Esto suele llamar poco la atención a los estudiantes de medicina, más preocupados por el MIR que por otras cosas. Pero la zaragozana Alma Antoñanzas ha sido una excepción: en su trabajo de fin de grado se ha ocupado de los determinantes de la salud y su influencia en la pandemia de covid19 (
aquí y
aquí). Le he pedido a Alma que preparara una entrada para el blog con un resumen de su trabajo. A continuación, lo que ha mandado.