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lunes, 25 de mayo de 2026

¿Mamografías para cribado de cáncer de mama? A ninguna edad. La malicia sanitaria del Ministerio de Sanidad, por Juan Gérvas y Mercedes Pérez-Fernández

Resumen

La mamografía para el cribado de cáncer de mama es un programa que habría que abandonar pues causa más daños que beneficios. Lo sabemos hace más de treinta años.

Si fuera un medicamento no habría entrado nunca en el mercado, y en todo caso, nunca se hubiera utilizado.

El cribado mamográfico diagnostica como pacientes con cáncer de mama a miles de mujeres sanas que nunca desarrollarían cáncer de mama “maligno”. El tratamiento de estas mujeres sanas aumenta las mastectomías y muertes evitables (por ejemplo, por enfermedades del corazón y cáncer). Por ello, el cribado mamográfico, en los mejores programas, disminuye ligeramente la mortalidad por cáncer de mama, pero no disminuye ni la mortalidad por cáncer en general, ni la mortalidad global, ni alarga las vidas, ni “salva” las mamas, y a cambio crea un ejército de mujeres “sobrevivientes en falso” al cáncer de mama (creen vivir gracias a la mamografía pero en realidad viven “pese” a la mamografía).

Es decir, se incrementa por miles el número de cánceres diagnosticados sin la mejora proporcional de la disminución de muertes por cáncer de mama (que decrece básicamente por los mejores tratamientos, no por el “diagnóstico precoz”).

Los resultados son persistentes y en tres décadas siempre se prometen “mejores cribados” pero los daños siguen siendo los mismos, y crecientes cuanto mayor es el número de mujeres sometidas a la mamografía.

Es indecente la iniciativa del Ministerio de Sanidad de España de mantener el programa de cribado de cáncer de mama con mamografía, y más todavía el ampliarlo de 50 a 69 años para pasar de 45 a 74 años. Es un ejercicio de malicia sanitaria, de hacer algo mal a sabiendas, quizá por populismo, por el beneficio electoral al aprovecharse del analfabetismo estadístico de población y profesionales.