Hacer bien lo que no hay que hacer
Dicen los economistas que no hay nada peor que hacer bien una cosa que no hay que hacer. En el sector sanitario el ejemplo clásico es “extirpar orejas a toda la población”. Es algo que no hay que hacer, pero se podría hacer, y hacer bien. Es decir, extirpar las orejas literalmente a todo el mundo, desde el nacimiento, y hacerlo sin que se produjeran complicaciones, con excelente anestesia y técnica quirúrgica, sin infecciones ni cicatrices deformantes, y llegando a toda la población, hasta los lugares más recónditos del país.
Podemos imaginar el orgullo de políticos, gestores y profesionales de la sanidad por cumplir eficazmente con tal compleja tarea.
Sin precaución, el ejemplo se podrá aplicar en breve en el mismo sector sanitario con el uso de la “inteligencia artificial”.








