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lunes, 25 de marzo de 2013

Atención Primaria, salud y crisis

Luis Palomo |               
Director de la revista Salud 2000 (FADSP)               

Las consecuencias sobre la salud de las crisis económicas deben ser motivo de preocupación para sanitarios y políticos. La población sufre esas consecuencias. Especialmente preocupantes son las repercusiones en las desigualdades sociales y sanitarias, así como las respuestas que se dan desde los servicios asistenciales, en especial desde la atención primaria (AP), que es la puerta de entrada en el sistema de salud para la mayoría de la gente y para la gran mayoría de la gente de niveles socioeconómicos más bajos.
Disponer de indicadores válidos para medir la repercusión sobre la salud de las crisis y de las desigualdades es necesario para proponer medidas correctoras, sin embargo esos indicadores no son tan sensibles como para detectar los cambios con la rapidez que desearían los científicos sociales y los salubristas concienciados. Por su parte, aquellos políticos a los que les incomoda el discurso de las desigualdades puede que no estén muy interesados en que esos indicadores sean más fiables y se disponga de ellos con más rapidez.

domingo, 17 de marzo de 2013

El filtro de atención primaria... ¿más eficaz con las clases bajas?

Hace pocos días los medios se hicieron eco de la presentación por parte del Ministerio de Sanidad de la última Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE) 2011-2012. Algunos destacarón el resultado de que el nivel socioeconómico marca la diferencia de la autovaloración del estado de salud en España. Este resultado se mostraba en una de las diapositivas utilizadas por las autoridades ministeriales para la presentación de la encuesta y que fue la siguiente:
 

¿Qué otros resultados destaca el Ministerio en relación con la Clase Social en su presentación de la Encuesta? Veámoslo.

sábado, 9 de marzo de 2013

Ricos de solemnidad y acaudalados pobres sin papeles expulsados del paraíso sanitario universal

Con lo legislado en el ámbito económico, algunos afirman que el mayor paraíso fiscal en España es la propia España. Y si nuestros políticos persisten en la linea legislativa que desarrollan en el ámbito sanitario acabaremos afirmando que el mejor sistema sanitario en España es... el español. El otrora septimo mejor sistema sanitario del mundo, ese que ahora expulsa de sus entrañas protectoras a ricos de solemnidad y acaudalados pobres sin papeles, ese que hasta hace poco era considerado universal (de facto pero no de iure), de seguir como vamos, acabará siendo sólo el mejor sistema sanitario de España. Asombrando al orbe, España se autosupera y consolida una desuniversalización de iure de su sanidad pública y expulsa de su tuéteno protector a los que no mantienen relación con la Seguridad Social... aunque paguen impuestos.

¿Y para qué sirven los impuestos? Interesante pregunta. Pues en España sirven, sobre todo, para evadirlos, sumergirlos y para corromper. Pero con lo que queda tras la evasion, la sumersión y la corrupción se financia por completo, entre otras cosas, eso que conocemos como sanidad pública. Esa de la que se expulsa ahora a ricos de solemnidad y pobres acaudalados sin papeles que no mantienen lúbrica relación con la Seguridad Social por más o menos impuestos que paguen.

Por cierto, esos impuestos también financian, como se verá en una próxima entrada, parte de la sanidad privada: coste fiscal de la desgravación de seguros médicos, coste fiscal de las deducciones del impuesto de sociedades a empresas colaboradoras de la Seguridad Social (entre 1966 y 2009) y coste en conciertos con las aseguradoras que atienden a los mutualistas de Muface y compañía, por poner tres ejemplos considerables. Por no hablar del coste de la atención sanitaria (privada of course) de los periodistas de la Asociación de la Prensa pagada también con dinero público.

Dicho esto, uno ya no sabe si reir de tristeza, pues llorar de alegría no puede, por la vergüenza producida por algunas decisiones del ministerio de sanidad, causante de esta involución del sistema, cuya responsable tan claramente desconoce de lo que habla al tiempo que por cinismo (o por ignorancia) afirma haber llevado la universalización de la sanidad pública "hasta el final". Quizá quiso decir "hacia su final". Y quizá dentro de unos años afirme no haber tenido que ver con haber llevado la universalización del sistema hacia su final, como ahora afirma no tener nada que ver con quien pagó la fiesta de la comunión de su hijo.
 
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Nota. Sobre las posibles vías de universalización efectiva y de iure de nuestra sanidad pública convendría que la ministra Mato consultara:

  • El volumen extraordinario de la Revista Derecho y Salud. 2007; 15 (Extraordinario Foro SESPAS-AJS.), titulado "CIUDADANÍA SANITARIA". Disponible en: http://www.ajs.es/descarga/attach/284


Reseña en Médicos y Pacientes

lunes, 4 de marzo de 2013

Dualización de nuestro sistema sanitario

Pese a lo visto en la entrada anterior, el principal problema de equidad que presenta nuestro sistema sanitario es su dualización. Parafraseando a Dumas en el lema de los mosqueteros, España no tiene “un sistema sanitario público para todos y todos para un mismo sistema”. Se trata de un doble sistema (a two tier system) consecuencia de la multiplicidad de “regímenes” o “subsistemas” de aseguramiento, formas de provisión y acceso a las prestaciones sanitarias financiadas públicamente.