Juan Simó. Médico de familia. Centro de salud Rochapea. Pamplona. Navarra. España. ju.simom@gmail.com
Traducción no literal realizada por Juan Gérvas del texto
“Zealots in Zealand, Tragedy in Denmark”
https://davidhealy.org/zealots-in-zealand-tragedy-in-denmark/
publicado el pasado 16 de septiembre en el blog de David Healy y cuyo autor es Peter Selley, médico rural británico con trabajos varios sobre el virus sincitial respiratorio y sus “vacunas”.
Se cuenta con la autorización tanto de Peter Selley como de David Healy.
Resumen
La mamografía para el
cribado de cáncer de mama es un programa que habría que abandonar pues causa
más daños que beneficios. Lo sabemos hace más de treinta años.
Si fuera un medicamento
no habría entrado nunca en el mercado, y en todo caso, nunca se hubiera
utilizado.
El cribado mamográfico
diagnostica como pacientes con cáncer de mama a miles de mujeres sanas que
nunca desarrollarían cáncer de mama “maligno”. El tratamiento de estas mujeres
sanas aumenta las mastectomías y muertes evitables (por ejemplo, por enfermedades
del corazón y cáncer). Por ello, el cribado mamográfico, en los mejores
programas, disminuye ligeramente la mortalidad por cáncer de mama, pero no
disminuye ni la mortalidad por cáncer en general, ni la mortalidad global, ni
alarga las vidas, ni “salva” las mamas, y a cambio crea un ejército de mujeres
“sobrevivientes en falso” al cáncer de mama (creen vivir gracias a la
mamografía pero en realidad viven “pese” a la mamografía).
Es decir, se incrementa
por miles el número de cánceres diagnosticados sin la mejora proporcional de la
disminución de muertes por cáncer de mama (que decrece básicamente por los
mejores tratamientos, no por el “diagnóstico precoz”).
Los resultados son
persistentes y en tres décadas siempre se prometen “mejores cribados” pero los
daños siguen siendo los mismos, y crecientes cuanto mayor es el número de
mujeres sometidas a la mamografía.
Es indecente la
iniciativa del Ministerio de Sanidad de España de mantener el programa de
cribado de cáncer de mama con mamografía, y más todavía el ampliarlo de 50 a 69
años para pasar de 45 a 74 años. Es un ejercicio de malicia sanitaria, de hacer
algo mal a sabiendas, quizá por populismo, por el beneficio electoral al
aprovecharse del analfabetismo estadístico de población y profesionales.
Traducción no autorizada de esta entrada del blog de Florian Stigler.
8 razones por las que los médicos de familia son las verdaderas estrellas de la medicina
Sara Bravo López era una joven médico de familia de 28 años del centro de salud conquense de Mota del Cuervo. Tenía Sara toda una vida personal y profesional por delante antes de contagiarse y fallecer por covid-19 el sábado 28 de marzo de 2020. Sara Bravo ha sido la sanitaria en activo más joven fallecida por covid-19 en España durante la pandemia. En marzo de 2023 propuse que la Organización Médica Colegial (OMC) designara el día 28 de marzo, día en el que murió Sara Bravo, como fecha conmemorativa para honrar la memoria de todos los médicos en activo fallecidos durante la pasada pandemia (aquí). Pocos meses después, la OMC designó el 28 de marzo como fecha conmemorativa para honrar a todos los médicos que, en activo, fallecieron por covid-19 durante la pandemia (aquí). Sara Bravo y el resto de profesionales fallecidos a pie de obra atendiendo a los pacientes ya son nuestra memoria histórica profesional. Es preciso recordar a Sara y al resto de profesionales sanitarios y sociosanitarios fallecidos por covid-19 en su trabajo, en su labor asistencial y de cuidado a los pacientes, para dejar constancia de su entrega en el cumplimiento de su deber y como apoyo en el recuerdo a sus familiares. Por ello, reproduzco a continuación una entrada que, con mucho dolor, publiqué el 1 de junio de 2020 en recuerdo de estos profesionales fallecidos durante la primera ola pandémica.
Iris, una compañera, comenta:
“Han creado una unidad de domicilios en mi centro. Ya no podré visitar a los que atendía habitualmente en su casa, los pierdo del todo. Ahora cada familia tendrá dos médicas, yo para los demás, y la “unidad” para el que esté enfermo crónico y no pueda salir de casa”.