domingo, 18 de octubre de 2020

El Real Decreto (segunda parte), por Federico Relimpio

Por Real Decreto (y dos). Y nunca mejor dicho. Porque vamos a por el artículo dos del Real Decreto. Como en el post anterior, aquí esta el link al texto completo

Nota previa, a fin de evitar malentendidos. Asumo que el Real Decreto se titula: «de medidas urgentes en materia de teletrabajo en las Administraciones Públicas y de recursos humanos en el Sistema Nacional de Salud para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por la COVID-19», y el artículo 2 «Medidas de contratación excepcional de personal facultativo y no facultativo». 

Porque, en un momento más ingenuo de mi vida profesional y personal, me hubiera creído a pies juntillas todo lo que pone en el párrafo anterior. Es decir, que las medidas que voy a comentar a continuación son solo urgentes, en el contexto de la emergencia sanitaria que vivimos, y con carácter excepcional. Pero entremos en harina. 

jueves, 15 de octubre de 2020

¿Está preparada la sanidad española para un endurecimiento de la pandemia?, por Beatriz González-López Valcárcel

 

No es lo mismo “endurecimiento de la pandemia” por aumento de los contagios que por el de casos graves. Mayor ritmo de contagios requiere más recursos de atención primaria y salud pública, más esfuerzo de seguimiento de contactos y muchos test. Mayor peso de casos graves requiere más recursos hospitalarios, camas de hospital y de críticos, ventiladores e intensivistas.

La pregunta podría reformularse así: ¿Hasta qué grado de endurecimiento de la pandemia podríamos afrontar sin que el sistema sanitario colapse? Lo que nos lleva a examinar la plasticidad de nuestra sanidad, su capacidad de crecer y reorganizarse a corto plazo. Nos lleva asimismo a analizar los cuellos de botella en la disponibilidad de insumos (medicamentos, EPIs), recursos estructurales (camas, camas de UCI, ventiladores), recursos humanos (profesionales sanitarios) y organizativos.

domingo, 11 de octubre de 2020

El hilo de la renuncia: "NO PUEDO MÁS"


Hay varias formar de evitar una situación tormentosa que nos hace daño, que nos va minando y transformando en algo indeseable. Una es seguir de "cuerpo presente" pero con la cabeza en otro lado a la espera de que escampe el tormentón. Un modo de "funcionar" provisional que preserva momentáneamente nuestra salud mental pero que no se puede prolongar demasiado tiempo sin que necesariamente se resuelva de algún modo. Más pronto que tarde llega un "MOMENTO DE LA VERDAD" en el que uno ha de decidir. Y Clara Benedicto ha decidido renunciar. Leer el hilo de Clara en donde lo explica (aquí), y que transcribo más abajo, me ha recordado algunos pasajes del libro que Enrique Gavilán escribió tras llegar a similar impotencia, "Cuando ya no puedes más" (aquí). 

sábado, 10 de octubre de 2020

El indecente, indigno y vergonzoso RDL 29/2020

Una tarea de la justicia es evitar la arbitrariedad de los gobiernos cuando actúan contra derechos importantes de los ciudadanos. Se vio el pasado jueves con el auto del TSJ de Madrid (aquí) al que respondió el Gobierno con la declaración del estado de alarma en Madrid ayer viernes. A nuestros gobernantes les gusta cada vez más la arbitrariedad y su cuerpo les pide un "aquí mando yo" de no te menees. Así fue durante el estado de alarma respecto de la movilidad de los ciudadanos y los derechos laborales de los empleados públicos esenciales como los sanitarios. A estos se les impuso horarios, jornadas y movilidad forzosa mediante un "aquí mando yo" amparado en la declaración del estado de alarma. Nada de esto nos impidió ser campeones europeos en casos y muerte por Covid19 en la primera ola y parece que tampoco en la segunda. Bajo la coartada del mega-bulo de la "falta de médicos" (aquí), el Gobierno se pasa por el arco de triunfo el sistema MIR, la cualificación médica especializada y, de paso, reduce a escombros los derechos laborales de los sanitarios públicos militarizándolos de tapadillo con un indecente, indigno y vergonzoso decreto que espero la justicia liquide por su desproporción arbitraria y por poner en riesgo la salud y dignidad de pacientes y profesionales. Más que una buena huelga, necesitamos un buen abogado y una buena justicia. Con este decreto, lo que quieren, gobierno central y autonómicos (todos callan, luego otorgan), es un "aquí mando yo" que les permita "gestionar" a su placentero antojo al personal sanitario. Un "aquí mando yo" propio de un estado de alarma, casi de guerra, sin el coste electoral ni los requisitos democráticos asociados a la declaración del mismo. En la práctica, propio de un estado totalitario. Por lo visto se "lucha" mejor contra la pandemia siendo totalitario más que democrático. Federico Relimpio lo cuenta a continuación.

miércoles, 7 de octubre de 2020

¡Oiga! ¿dónde estamos? Me he perdido. (2ª parte), por Ángel Ruíz Téllez

 

Las duras batallas de la Covid-19 se ganan en el hospital, 
pero la guerra se pierde en la atención primaria.

Creíamos que el caos de información no podría extenderse a algo tan concreto como la muerte por Covid-19 que, por su inapelable realidad, nos iba a liberar de este desquicie conceptual. Pues no. 

Su análisis lleva a una profunda reflexión previa, conceptual y deontológica, que centre la clave de autoridad. ¿Quién diagnostica?, ¿quién está al pie de la cama del paciente?, ¿el médico que hace el certificado de defunción o el contable epidemiólogo que registra sus guarismos?