domingo, 17 de diciembre de 2017

Vivir produce cáncer e hipertensión arterial




No le falta ni pizca de razón a Juan Gérvas en este tuit. Ampliar la definición de enfermedad para etiquetar a más personas como enfermas con necesidad de tratamiento lo estamos viendo día sí, día también. El cambio en la definición de hipertensión arterial en la nueva Guía de la ACC/AHA (aquíconsigue que se produzcan aumentos brutales de prevalencia de HTA en la población. La proporción de adultos en los EEUU etiquetados como hipertensos pasa repentinamente de 32% a 46 %. En el grupo de menores de 45 años, se estima que la nueva definición triplica la prevalencia de hipertensión entre los hombres y duplica la prevalencia entre las mujeres. Como bien explica Sebastián Vignoli (aquí), lo más probable es que la aplicación de los nuevos límites propuestos por esta Guía (aquí) traiga mucho más sobrediagnóstico y sobretratamiento que beneficio en reducción de morbimortalidad.

No sólo rechazan esta Guía los médicos de familia norteamericanos (aquí), también lo hacen los cardiólogos argentinos (aquí). Sin embargo, los cardiólogos españoles parece que asumen el nuevo objetivo de < 130 mmHg / < 80 mmHg (aquí). En esta línea de bajar límites, eminencias de la cardiología apoyan "una reducción más eficaz del LDL-C, incluso en aquellas personas consideradas con un riesgo óptimo" (en sanos sanísimos sin ningún antecedente y sin factor de riesgo alguno) y resaltan "la importancia de reducir de forma más agresiva el colesterol LDL" (aquí). Sorprende que esto se proponga cuando la "hipótesis del colesterol" se sostiene cada vez menos (aquí) y es considerada por algunos como el mayor error de la ciencia médica del pasado siglo (aquí). 

Parece que los médicos nos hayamos convertido en el principal generador de "enfermedad" en este mundo tan desarrollado. ¿Habremos olvidado que el mayor riesgo de muerte deriva del hecho de estar vivo y de envejecer? A ver si va a resultar que la aparición de placas "subclínicas" de aterosclerosis y la elevación, también "subclínica", de las cifras de cLDL y de tensión arterial forman parte del normal envejecer humano. Como dice Vignoli, tratar esto con fármacos sería tanto como tratar el envejecimiento (aquí). Tenemos que priorizar dónde poner los escasos y limitados recursos con los que cuenta el sistema. Y puestos a "tratar" el envejecimiento, mejor priorizar hacia la calidad de vida mediante cuidados. Más de 40.000 dependientes murieron en 2016 sin recibir la prestación reconocida, y este año 2017 podrían llegar a ser 34.000 (aquí). Y a la vista de la investigación publicada, muchos de ellos probablemente murieron tomando hasta el último día de vida medicación para "prevenir" (estatinas, antiagregantes, bifosfonatos, etc,) (aquí). Da la impresión de que algo no va bien. 

Por otra parte, y como no somos inmortales, hay que tener en cuenta que cuanto más eficaz es la actuación médico-sanitaria reduciendo mortalidad precoz por motivos evitables más probable es que la gente acabe muriendo más tarde por causas como el cáncer o el Alzheimer. Los riesgos de muerte son competitivos y si reducimos mucho algunos, aumentan los demás (aquí).




No hay que olvidar que vivir lo suficiente produce cáncer e hiperten-
sión arterial, entre otras muchas cosas malas y, sobre todo, buenas.



Carlos López-Otín: "El cáncer es el precio que pagamos los humanos por haber llegado hasta aquí como especie" (aquí)

Claves del cáncer y el envejecimiento. Conferencia de María Blasco en la Fundación Juan March. (10-04-12). (aquí)

Gérvas J. Todos tenemos cáncer. Acta Sanitaria. El Mirador. 25-01-2015 (aquí)

Thomas ET et al. Prevalence of incidental breast cancer and precursor lesions in autopsy studies: a systematic review and meta-analysis. BMC Cancer. 2017;17:808 (aquí)

Sánchez Ferrer CF et al. Disfunción endotelial asociada al envejecimiento vascular humano. Clin Invest Arterioscl 2011;23:135-9 (aquí)

Laina A. Vascular ageing: Underlying mechanisms and clinical implications. Exp Gerontol. 2017 Jun 15 (aquí) (aquí artículo completo)

Pemberthy López C. Conceptos actuales sobre el envejecimiento y la enfermedad cardiovascular. Rev Colomb Cardiol. 2016;23:210-7 (aquí)

Aaron Carroll. Why New Blood Pressure Guidelines Could Lead to Harm. Blog "The Incidental Economist. The health services research blog" (aquí)

H. Gilbert Welch. Don’t Let New Blood Pressure Guidelines Raise Yours (No permita que las nuevas pautas de presión arterial eleven la suya) The New York Times, 15-11-2017 (aquí)

M. Joyce. New blood pressure guidelines: supporters get coverage, critics don’t. Why? (Nuevas pautas de presión arterial: los partidarios obtienen cobertura, los críticos no. ¿Por qué?) Health News Review. 20-12-2017 (aquí)

Kenny Lin. The fallacy of expert-centered guidelines. Blog "Common Sense Family Doctor", 21-12-2017 (aquí)

Reserve bajar a 130/80 mm Hg para pacientes con algo riesgo. Los demás van bien con 140/90.
Redefining Hypertension — Assessing the New Blood-Pressure Guidelines (aquí)



4 comentarios:

  1. Muy acertado el blog como siempre. Sin caer en el nihilismo de la lucha contra la enfermedad relacionada con la edad, urge por un lado un análisis crítico con metodología GRADE de la guía de hipertensión americana, antes de que comencemos a provocar más daños que beneficios, y por otro desplazar recursos de la sanidad a los servicios sociales, donde es posible que reduzcamos mas sufrimiento que con tanta pastilla.

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  2. Una buena muestra de lo que hace falta pensar las cosas y tener una ética sólida para lo que hacemos. Estando la entrada muy bien, al video es también genial.
    Un abrazo

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  3. Magnífica entrada en el blog y muy bien documentada.Enhorabuena.

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  4. Muy bueno el texto . Pero acá , en Brazil una gran parte de los profesionales de salud cree que hablar contra estos errores de la ciencia es algo loco ....!!! Pero,tenemos que seguir divulgando esto !

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