domingo, 19 de marzo de 2017

Listas de espera quirúrgica durante la crisis: ¿hay maquillaje o hay otra cosa?

La realidad de las listas de espera en la sanidad pública española la guardan los políticos bajo siete llaves. Su débil miocardio político se infartaría ante eventuales comparaciones entre CCAA. La falta de transparencia al respecto infecta al SNS desde su creación por la LGS hace 30 años. De este modo, toda declaración proveniente de cualquier capitoste autonómico sanitario parece estar contaminada por el oportunismo del debate político del más bajo nivel, y ya nadie se cree nada. Por lo tanto, como alternativa a las contaminadas declaraciones de los políticos, podemos intentar averiguar lo que ocurre atendiendo a lo que dicen los españoles cuando se les pregunta al respecto en las encuestas.



Listas de espera hay muchas y también muchas las formas de medirlas. Podemos hablar del tiempo de espera para una consulta al especialista o al médico de familia, del tiempo de espera para la realización de una prueba diagnóstica o del tiempo de espera para una intervención quirúrgica. Pese a que el recorte en gasto de personal en el SNS ha sido más intenso en atención primaria que en especializada, casi me atrevería a afirmar con poco riesgo de errar que la espera para ser atendido en consulta por un especialista ha crecido más que la espera para ser atendido por el médico de familia. Sin embargo, la lista de espera que más aparece en los medios es la lista de espera quirúrgica.

Los medios han publicado que el aumento de las listas de espera ha sido una grave consecuencia de los recortes en Sanidad. Así se dijo en los dos principales periódicos de tirada nacional [(El País (23-8-2013) y El Mundo (4-12-2014)]. Sabemos que el 80% del recorte habido en el SNS hasta 2013 se debe al binomio gasto depersonal + gasto en farmacia de receta. Por lo tanto, bien podría ser cierto lo dicho por los medios pues las listas de espera las reducen los profesionales, no los políticos, y si se recorta en su número, refuerzos, sustituciones, peonadas y demás, pues parece comprensible que aumente la espera y los pacientes en espera. Sin embargo, en una noticia publicada en la Revista Sanidad de El Economista en abril de 2016 (pág. 7) se afirmaba: "detrás de los datos que facilitan las Administraciones regionales hay, sin duda, mucho maquillaje. Se da así la paradoja de que, mientras los presupuestos autonómicos menguaban entre 2012 y 2014, los datos de listas de espera que proporcionaban al Ministerio se reducían desde el máximo de 571.395 pacientes registrado en diciembre de 2012, hasta los 511.923 computados en diciembre de 2014. Casi 60.000 pacientes menos computados, a pesar de recortar en plantillas y equipos, la cuadratura del círculo.


El periodista del EL Economista, ante la simultánea reducción de recursos y de pacientes en lista de espera, sospecha "maquillaje". Veamos qué dicen los españoles cuando se les pregunta en las encuestas. ¿Hay "maquillaje" o hay "otra cosa"?


Procedencia de los datos
Como vimos en una entrada anterior, la Encuesta Europea de Salud para España (EESE) de 2014 recopila información sobre si se ha estado en lista de espera para el último ingreso hospitalario y el tiempo en meses que se ha permanecido en dicha lista. Dado que es posible identificar si el motivo de ingreso ha sido el de una intervención quirúrgica, podemos aproximarnos a la realidad de la lista de espera quirúrgica a través de lo que cuentan los españoles adultos ( 15 años de edad) cuando se les pregunta por dicha cuestión. La información recogida en la EESE 2014 que sirvió para confeccionar la entrada anterior, también la recoge la Encuesta Nacional de Salud (ENS) de 2006 y la ENS de 2012 mediante las mismas preguntas. Esta información no se recoge, lamentablemente, en la EESE del año 2009. Por lo tanto, podemos determinar la evolución (2006, 2012 y 2014) de la permanencia en lista de espera para el último ingreso hospitalario y su duración en meses para cualquier motivo de ingreso (excepto parto o cesárea, que lógicamente no tiene lista de espera) y, más concretamente, por el motivo que nos interesa: el ingreso por intervención quirúrgica. La información se ofrece según la clase social y según el tipo de aseguramiento de los encuestados. En este último caso, por escasez de efectivos (el tamaño muestral de las encuestas de 2006 y 2012 fue sustancialmente inferior a la de 2014), he agrupado en una única categoría los individuos mutualistas más los que tienen un seguro médico privado.


PERMANENCIA EN LISTA DE ESPERA PARA EL ÚLTIMO INGRESO HOSPITALARIO POR CUALQUIER MOTIVO (NO INCLUYE PARTO O CESÁREA) 



PERMANENCIA EN LISTA DE ESPERA PARA EL ÚLTIMO INGRESO HOSPITALARIO MOTIVADO POR INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA



DURACIÓN EN MESES DE LA LISTA DE ESPERA PARA EL ÚLTIMO INGRESO HOSPITALARIO POR CUALQUIER MOTIVO (NO INCLUYE PARTO O CESÁREA) 



DURACIÓN EN MESES DE LA LISTA DE ESPERA PARA EL ÚLTIMO INGRESO HOSPITALARIO MOTIVADO POR INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA




COMENTARIO 1
¿Quienes permanecen en mayor porcentaje en lista de espera y quiénes esperan durante más tiempo?
Sea cual sea el motivo de ingreso, están más en lista de espera y esperan más tiempo las clase sociales más desfavorecidas, especialmente cuando el motivo de ingreso ha sido la intervención quirúrgica. Esto ocurre para cualquiera de los años estudiados. Curiosamente se detecta una excepción en la clase social 2 que tanto en 2012 como en 2014 se convierte en la clase que más tiempo espera antes del ingreso para una intervención quirúrgica. Probablemente esto tenga una explicación más allá del azar pues se repite tanto en la encuesta de 2012 como en la de 2014, pero servidor no la encuentra de momento. Por lo que respecta al tipo de aseguramiento, permanecen en lista de espera un mayor porcentaje y esperan durante más tiempo quienes tienen al SNS como único asegurador sanitario en comparación con el grupo formando por los mutualistas y sujetos con seguro médico privado. 

Evolución del porcentaje de permanencia en lista de espera y de la duración de la espera
Los datos de permanencia en lista de espera mejoran en 2012 y en 2014 respecto de 2006. Los datos de 2014 no varían respecto de los de 2012 en el caso del porcentaje de permanencia en lista para cualquier tipo de ingreso (no se incluye el parto ni la cesárea), pero sí empeoran cuando el motivo de ingreso es la intervención quirúrgica. En cuanto a la evolución del tiempo de espera se puede afirmar que los datos mejoran año tras año.


PERO… ¿QUÉ SUCEDE CON LOS QUE NO INGRESAN? ¿HA CAMBIADO LA INDICACIÓN DE INTERVENCIÓN DURANTE LOS AÑOS DE CRISIS?
Da la impresión de que no hay nada como una buena crisis para que mejoren las listas de espera. Los resultados presentados se refieren a quienes ingresan. Pero… ¿qué pasa con los que no ingresan? ¿Ingresan para intervención quirúrgica durante los años de crisis (2012 y 2014) más o menos pacientes que ingresaban en 2006? ¿Es posible que ante determinados procesos se haya “reducido” o "aplazado" la indicación de intervención y la consecuente inclusión en lista de espera? ¿Es posible que, por ejemplo, algunos pacientes con cataratas que se incluían en lista de espera en 2006 no se incluyan en 2012 y en 2014 porque pueden “aguantar” más tiempo sin operar y, por tanto, sin ser incluidos en lista de espera quirúrgica? Es lo que parece a la vista de los datos de la siguiente tabla referidos a las tres encuestas utilizadas:





COMENTARIO 2
Los resultados muestran que el porcentaje de pacientes que ingresan por cualquier motivo (excepto por parto o cesárea) respecto del total de la muestra se reduce en 2012 (8,2%) y 2014 (8,4%) respecto de 2006 (9,0%), pese a que la edad promedio de la muestra es mayor en 2012 (51,60 años) y todavía más elevada en 2014 (52,34 años) respecto de 2006 (50,61 años). Es decir, con una muestra de mayor edad en 2012 y, sobre todo, en 2014, se produce un menor porcentaje de ingresos hospitalarios (no se incluye los ingresos por parto o cesárea) cuando el hecho de un mayor envejecimiento haría prever precisamente lo contrario. También, el porcentaje de ingresados por el motivo de intervención quirúrgica respecto del total de la muestra se reduce en 2012 (4,3%) respecto de 2006 (4,5%) y también en 2014 (3,9%) respecto de 2012, con un porcentaje de estos ingresos menor en lista de espera en 2012 (42,7%) y 2014 (45,4%) respecto de 2006 (50,3%). Es decir, ocurre como si los ingresos programados para intervención quirúrgica hubieran cedido terreno a otro tipo de ingresos que no pasan previamente por la clásica lista de espera porque no pueden esperar tanto (cánceres susceptibles de intervención, por ejemplo, que seguirán apareciendo haya crisis o no la haya). En el fondo, da la impresión de que el sistema se auto-regula y “reduce” la indicación de intervención ante determinados procesos durante los años de crisis. De repente, algunas cosas pueden "esperar a que vengan tiempos mejores”. El problema es que esto no puede prolongarse durante mucho tiempo. En algún momento, esas cataratas (siguiendo el mismo ejemplo anterior) que no se incluyeron en lista de espera porque “podían aguantar un poco más sin operar” ya no aguantarán y vendrán todos esos pacientes prácticamente a la vez diciendo que no ven nada y que les tenemos que operar. Y quien dice cataratas, dice prótesis de lo que sea y todo aquello que pueda ser “aplazado” durante un tiempo prudencial. La cuestión es saber hasta cuánto tiempo es "prudencial". Todo esto hace suponer que en poco tiempo proliferarán en el sistema incentivos tipo "peonadas" para reducir la bolsa estancada de intervenciones que se han podido "aguantar" sin incluir en lista de espera durante los años de mayores recortes, algo que ocurre ya o está a punto de ocurrir en Madrid, GaliciaNavarraAsturias...


¿HAY MÁS INTERVENCIONES FUERA DEL SNS CON LA CRISIS?
La situación descrita podría  conducir a un incremento de intervenciones en el sector privado dado que el SNS podría no estar dando satisfacción a todas aquellas personas que precisan ser intervenidas. Es decir, aquellos ciudadanos pendientes de intervención por el SNS podrían decidir operarse por la privada a través de su seguro médico privado o pagándoselo de su propio bolsillo. Por otro lado, los mutualistas pendientes de intervención por el SNS podrían abandonar la provisión publica y pasarse a la privada para operarse. Las tres encuestan preguntan a cargo de quién corrieron los gastos de la hospitalización. Estas son las respuestas dadas en las tres encuestas tanto en el caso de que el ingreso fuera debido a cualquier motivo (salvo parto o cesárea) y en el caso de que el ingreso fuera debido a intervención quirúrgica. Se observa un pequeño incremento de un 15-20% en 2012 y 2014 respecto de 2006 en las respuestas "Sociedad médica privada" pero no aumenta la respuesta "Mutualidad obligatoria (Muface, Isfas, etc.)"










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