sábado, 22 de octubre de 2016

¿35 años en un cupo de 500 para ver lo mismo que 8 años en uno de 2000?

La prevalencia de enfermedad en el cupo de pacientes asignado a un médico de familia depende básicamente de tres variables: del tamaño del mismo, del grado de envejecimiento de la población asignada y del nivel socioeconómico de la misma. Por otro lado, también sabemos que el mantenimiento de la competencia profesional en el manejo solvente de una determinada enfermedad se ve limitado si el número de casos de la misma que se le presentan al médico durante un tiempo determinado es demasiado pequeño. 






Cuando el cupo es reducido, algunos problemas de salud importantes podrían no atenderse con la frecuencia suficiente como para garantizar la competencia técnica de los médicos en su manejo pues la destreza profesional depende, entre otras, de la carga de morbilidad que se tiene que atender. Manteniendo constantes los otros factores (envejecimiento poblacional y nivel socioeconómico), el tamaño del cupo se correlaciona directamente con la carga de morbilidad a la que un médico de familia se enfrenta diariamente durante el tiempo que permanece al frente de dicho cupo. Se presenta un ejercicio de comparación para hacer notar el efecto que el tamaño del cupo podría tener en la carga de morbilidad a la que harían frente distintos médicos con cupos de diferente tamaño, asumiendo igualdad en el resto de variables relacionadas con la mayor o menor carga de morbilidad presente en un cupo.



COMPARACIÓN CON UNA VIDA PROFESIONAL DE 35 AÑOS AL FRENTE DE UN CUPO DE 1400
Se compara la carga de morbilidad atendida durante una vida profesional de 35 años trabajando en un cupo de 1400 pacientes, el cual representa el cupo promedio del médico de familia en España, con la carga de morbilidad que se atendería trabajando en cupos de diverso tamaño. Asumiendo igualdad en el resto de factores que influyen en la carga de morbilidad, la tabla siguiente ofrece el número de años que se debería trabajar en cupos de diferentes tamaños para atender la misma carga de morbilidad que se atendería trabajando 35 años en un cupo de 1400 pacientes. 


Si atendemos a los dos extremos, habría que trabajar durante 25 años en un cupo de 2000 pacientes para atender la misma carga de morbilidad que se atendería trabajando 35 años en un cupo de 1400 pacientes. En el otro extremo, para atender la misma carga de morbilidad que se atendería trabajando 35 años en un cupo de 1400 pacientes habría que trabajar durante prácticamente 100 años en un cupo de 500 pacientesEn otro ejemplo, la carga de morbilidad a la que ha hecho frente un médico durante una vida laboral de 35 años en un cupo de 500 pacientes la alcanza un médico tras 8 años al frente de un cupo de 2000 pacientes.



¿CÓMO SON LOS CUPOS EN LAS DISTINTAS CCAA?
La siguiente tabla muestra, para las distintas Comunidades Autónomas, la distribución del tamaño de los cupos de medicina de familia por tramos de población asignada en 2014 (salvo para Cataluña cuyos últimos datos disponibles corresponden al año 2010). También muestra el tamaño promedio del cupo y el porcentaje de población de 65 o más años en cada Comunidad Autónoma para el mismo año. Los datos sobre los cupos proceden del Sistema de Información en Atención Primaria (SIAP) del Ministerio. Los datos de envejecimiento poblacional de cada Comunidad proceden del INE.



RELACIÓN ENTRE ENVEJECIMIENTO POBLACIONAL, TAMAÑO PROMEDIO DEL CUPO Y PORCENTAJE DE CUPOS CON 1000 O MENOS PACIENTES


CONCLUSIÓN
Las anteriores correlaciones permiten sospechar que los cupos con 1000 o menos pacientes serían, probablemente, cupos más envejecidos que los cupos de mayor tamaño. Pero esto es una mera sospecha pues los datos que ofrece el Ministerio en el SIAP no permiten confirmar ni descartar este extremo. De hecho, encontramos CCAA con un porcentaje de envejecimiento poblacional superior a la media (Cantabria, Galicia y País Vasco) pero con un porcentaje de cupos de 1000 o menos habitantes por debajo de la media.

También es necesario señalar que el porcentaje de cupos con 2000 o más pacientes existente en Baleares y Madrid (7,6% y 7,7%, respectivamente) es injustificado desde cualquier punto de vista. Lamentablemente, nuestra atención primaria no cumple en general las condiciones mínimas para que los cupos de los médicos de familia superen dicha cifra por poco envejecidos que estén. Por lo tanto, urge corregir lo que ocurre en Baleares y Madrid que no es sino dejadez por parte de sus dirigentes sanitarios.

En cualquier caso, a la vista de la diversidad del tamaño de los cupos y de la presumible diversidad de su envejecimiento poblacional, es imprescindible que el Ministerio recabe de las CCAA y ofrezca datos referidos a dos variables importantes: la media de edad de cada cupo y el porcentaje de personas de 65 o más años asignados a cada cupo. Sin esta información, la sospecha de una limitación en el mantenimiento de la competencia profesional planea sobre los médicos con cupos de 1000 o menos pacientes, los cuales representan entre el 22% y el 53% en algunas CCAA. Y no digamos sobre los médicos con cupos de 500 o menos pacientes que en algunas CCAA representan un porcentaje no despreciable.
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Para saber más:

Michael Jackson y el tamaño del cupo (debate alrededor del tamaño del cupo en el blog de Rafa Bravo a raíz de una entrada de Ángel Ruíz Téllez)

La frecuencia de las enfermedades atendidas y su relación con el mantenimiento de la destreza del médico de familia (artículo en la revista Atención Primaria firmado por Luis Palomo, Juan Gérvas y Luis García-Olmos)

4 comentarios:

  1. Muy interesante, Juan. Se agradece este ejercicio. Sin embargo, creo que hay un factor decisivo en todo esto que quizá no has poderado adecuadamente, y es la ruralidad y la dispersión geográfica. En determinadas zonas de numerosas áreas sanitarias, la única manera de elevar los reducidos cupos es a costa de acumular pueblos (amortizando plazas), en muchas ocasiones distantes entre sí. Una locura...

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  2. Enrique ha plasmado mi reflexión conforme leía, se intuye la ruralidad de nuestra experiencia. Observa comunidades donde la dispersión geográfica es grande, cómo hay cupos más pequeños, que corresponden la la totalidad de la población de una localidad. Esos pequeños pueblos además suelen estar en fase de contracción y envejecidos por la "fuga" de jóvenes a las ciudades por estudios o trabajo. Acumular pueblos en un mismo cupo es una locura geográfica en muchas ocasiones. En Andalucía para medir los cupos no se utiliza el número de personas, sino este dato modulado por la variable edad: menores de un año y pensionistas y mayores de 65 puntúan más, ya que se espera de ellos más demanda. El concepto es la TAFE (tarjetas asociadas por farmacia y edad), para comparar cupos. Por otro lado, de forma intuitiva, pienso los cupos demasiado grandes tampoco favorecen la pericia y experiencia de sus titulares, en el actual funcionamiento del sistema sanitario: la sobrecarga daría lugar a múltiples derivaciones a especialistas hospitalarios por no poder dedicar tiempo y atención suficiente a los casos que lo precisen, más allá de sacar adelante el día con la patología aguda, por desgracia con frecuencia banal, y los trámites administrativos que todos odiamos. No sé qué pensáis

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  3. Enrique ha plasmado mi reflexión conforme leía, se intuye la ruralidad de nuestra experiencia. Observa comunidades donde la dispersión geográfica es grande, cómo hay cupos más pequeños, que corresponden la la totalidad de la población de una localidad. Esos pequeños pueblos además suelen estar en fase de contracción y envejecidos por la "fuga" de jóvenes a las ciudades por estudios o trabajo. Acumular pueblos en un mismo cupo es una locura geográfica en muchas ocasiones. En Andalucía para medir los cupos no se utiliza el número de personas, sino este dato modulado por la variable edad: menores de un año y pensionistas y mayores de 65 puntúan más, ya que se espera de ellos más demanda. El concepto es la TAFE (tarjetas asociadas por farmacia y edad), para comparar cupos. Por otro lado, de forma intuitiva, pienso los cupos demasiado grandes tampoco favorecen la pericia y experiencia de sus titulares, en el actual funcionamiento del sistema sanitario: la sobrecarga daría lugar a múltiples derivaciones a especialistas hospitalarios por no poder dedicar tiempo y atención suficiente a los casos que lo precisen, más allá de sacar adelante el día con la patología aguda, por desgracia con frecuencia banal, y los trámites administrativos que todos odiamos. No sé qué pensáis

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  4. Desués de casi 37 años de ejercicio profesional y con experiencias prolongadas en distintos tipos de cupo, aunque siempre por encima de 1.000 pacientes, donde más clínica hice y más variedad de patologías atendí fue en Coria (Cáceres). En los últimos 10 años allí atendía un cupo de unas 2.400 personas, con más del 22 % mayores de 65 años. Mi pericia y experiencia se enriquecieron enormemente, pero a costa de un esfuerzo tremendo, propio y de la excelente enfermera con la que compartía el cupo. Aquello era insostenible, pero porque la organización de la AP no proporcionaba ayudas adicionales que habríamos necesitado. Ahora estoy en un cupo de unas 1.500 personas, en medio urbano y en la zona de confort, como dice Juan, pero me queda la nostalgia de un cupo grande, pero con otra autonomía y otras condiciones de trabajo (¡y con la edad que tenía entonces!).
    En resumen: el tema del tamaño del cupo es capital para manener las destrezas, pero los estilos de práctica clínica y el entorno organizativo y funcional y administrativo (relaciones laborales, por ejemplo)pueden corregir al alza o a la baja un desarrollo eficiente de la labor asistencial.

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