sábado, 27 de febrero de 2016

La supresión del copago a pensionistas: más que torpeza es injusticia sanitaria

Esta entrada iba a salir más adelante pero la reciente publicación del Informe del Defensor del Pueblo de 2015 aconseja su adelanto. El Informe señala (págs. 370-371)  los grupos de personas que resultan especialmente perjudicados por el copago farmacéutico. Parece que el equipo de Becerril hubiera trabajado los microdatos de la EESE2014 pues las conclusiones del Informe respecto de las consecuencias más lesivas del copago en algunos grupos de personas son prácticamente las mismas que se desprenderían del análisis de dichos microdatos. ¡Chapeau!, pues, Sra. Becerril.



LA PREGUNTA
La EESE2014 investiga por primera vez en España la dificultad de acceso por motivo económico al medicamento prescrito. Y lo hace mediante la pregunta nº 108.


Variables consideradas
La edad (categorizada en ≥ 65 y < 65 años), la clase social, el tipo de aseguramiento, la presencia de enfermedad o problema de salud crónico o de larga duración que se investiga en la EESE2014 mediante la pregunta nº 22 del cuestionario del adulto y la situación laboral actual del entrevistado que se investiga mediante la pregunta nº 11 del cuestionario del hogar. Se han trabajado los microdatos anonimizados correspondientes a los 22.842 sujetos integrantes de la muestra.




Prevalencia del problema según clase social y tipo de aseguramiento
La dificultad de acceso por motivos económicos al medicamento prescrito crece conforme se desciende en la escala social. Testimonial entre las clases más altas (0,6% en clase 1 y 0,7% en clase 2), se multiplica por 6 o por 8 en las clases más bajas (3% en clase 5 y 4,6% en clase 6). Según el tipo de aseguramiento, el problema es mayor en aquellos sujetos que tienen al SNS como único asegurador sanitario (2,7%). Se reduce a la mitad en quienes cuentan con seguros privados de salud (1,4%) y se reduce mucho más en los mutualistas (0,8%).



Prevalencia del problema según clase social y tipo de aseguramiento, separando la muestra en mayores y menores de 65 años de edad
En el conjunto de la muestra, la dificultad de acceso por motivos económicos al medicamento prescrito es ligeramente más frecuente (2,5% vs. 2,2%) en los menores de 65 años. En cualquiera de los dos grupos de edad, el problema crece a medida que se desciende en la escala social. En las clases sociales más altas (1, 2 y 3), el problema es más frecuente en los mayores de 65 años pero en las clases más bajas (4, 5 y 6) predomina en quienes no alcanzan dicha edad. Cuando atendemos al tipo de aseguramiento, el problema es más frecuente en los menores de 65 años (2,9% vs 2,3%) que tienen al SNS como único asegurador. Sin embargo, ocurre lo contrario en el mutualismo: el problema es más frecuente en los mutualistas mayores de 65 que en los mutualistas menores de dicha edad. El problema muestra una prevalencia similar en ambos grupos de edad (1,3% vs 1,4%) en los sujetos con seguros privados de asistencia sanitaria.



Prevalencia del problema según se tenga o no un problema de salud crónico o de larga duración en sujetos mayores  y menores de 65 años de edad
Cuando consideramos la presencia de algún problema de salud crónico o de larga duración, la dificultad de acceso por motivos económicos al medicamento prescrito es más de 3 veces más frecuente (3,2% vs. 1,0%) en los que presentan algún problema de salud crónico o de larga duración (“Crónicos”) que en quienes no lo presentan (“No crónicos”). En los “Crónicos” el problema es sustancialmente mayor en los menores de 65 años que en quienes superan dicha edad (3,8% vs 2,3%). En los “No crónicos” el problema es ligeramente superior (1,3% vs 1,0%) en los sujetos de 65 o más años que en los que no superan dicha edad. En los sujetos menores de 65 años el problema es casi 4 veces mayor en los “Crónicos” que en los “No crónicos” (3,8% vs 1,0%). Mientras que el problema casi se duplica en los “Crónicos” de 65 o más años respecto de los “No crónicos” del mismo grupo de edad (2,3% vs 1,3%).



Prevalencia del problema según se tenga o no un problema de salud crónico o de larga duración, según clase social y tipo de aseguramiento
La dificultad de acceso por motivos económicos al medicamento prescrito se presenta más frecuentemente en los individuos con un problema de salud crónico o de larga duración (“Crónicos”) para cualquier clase social, excepto en la clase social más alta (clase 1) en donde el problema se presenta por igual en “Crónicos” que en “No crónicos”. El problema también es más frecuente en los “Crónicos” para cualquier tipo de aseguramiento. De todos los subgrupos estudiados hasta ahora, el de los “Crónicos” de la más baja clase social es el que presenta con mayor frecuencia la dificultad de acceso por motivos económicos al medicamento prescrito (5,8%, clase 6). 



Prevalencia del problema según situación laboral actual
La dificultad de acceso por motivos económicos al medicamento prescrito es mayor en el grupo de incapacitados para trabajar (6,4%) en el conjunto de toda la muestra. A continuación le sigue el grupo de desempleados (5,8%). En quienes tienen al SNS como único asegurador sanitario es también más frecuente en los incapacitados para trabajar (6,8%) seguidos también por el grupo de desempleados (6,0%). El grupo que presenta más dificultad en el mutualismo es el de los jubilados, con una prevalencia del problema (1,7%) no muy inferior a la de los jubilados que tienen al SNS como único asegurador sanitario (2,3%). En el grupo de los que tienen seguros privados de asistencia sanitaria el problema es más prevalente en los desempleados (3,8%) y en quienes están incapacitados para trabajar (3,1%).




CONCLUSIONES
Destaco dos de los grupos de personas a las que el Informe de la Sra. Becerril señala como las principalmente afectadas por el copago: “personas y familias con muy escasos recursos económicos cuya situación no puede encuadrarse en alguno de los supuestos tasados de exención en el copago farmacéutico”, que “deben abonar por tanto el 40 % del precio de los medicamentos”, así como las “personas con discapacidad, en grado igual o superior al 33 por ciento, cuyas demás circunstancias personales o de percepción de prestaciones sociales no permite reconocerles la exención en el copago, a pesar de las necesidades adicionales de adquisición de medicamentos a consecuencia precisamente de la discapacidad que padecen”.

La Sra. Becerril, con buen criterio, no habla para nada de que los pensionistas hayan sido el grupo que haya sufrido las consecuencias más dañinas del copago en farmacia de receta.

Como ya se ha comentado en este blog, es entre los activos donde hay que buscar a los más damnificados por el copago farmacéutico. El problema es que esto ha sido siempre así y nadie, salvo Pere Ibern, lo ha investigado. Después de lo que se observa en un mero análisis descriptivo cruzando unas pocas variables de la EESE2014, es urgente que el Ministerio de Sanidad y las Consejerías de Salud “busquen” a los más perjudicados por el copago farmacéutico que no son, precisamente, los pensionistas (ni los del SNS ni los mutualistas). Pero, claro, si nos empeñamos en la torpeza (ya injusticia, a la luz de estos datos) de suprimir el copago a los pensionistas del SNS también habrá que suprimírselo a los pensionistas mutualistas pues la dificultad de acceso por motivos económicos al medicamento prescrito es muy similar en ambos grupos. Y por supuesto, también habría que suprimírselo a los sujetos menores de 65 años ("crónicos" o "no crónicos") pues, como grupo, muestran una mayor dificultad de acceso que el grupo de mayores de 65 años o el grupo de "jubilados, prejubilados".


Pero vayamos un poco más allá...
Los datos de la EESE2014 expuestos en esta entrada señalan a los sujetos "Crónicos" con más dificultades por motivo económicos para el acceso al medicamento prescrito que los sujetos "No crónicos". Por otro lado, los mismos datos señalan que los sujetos por debajo de los 65 años tienen más dificultad por motivo económico para el acceso al medicamento prescrito que los sujetos de 65 o más años. Toda esta dificultad se incrementa conforme se desciende en la escala social. Esto nos obliga, por tanto, a averiguar qué ocurre con los sujetos menores de 65 años según clase social, tengan ("Crónicos") o no tengan ("No crónicos") algún problema de salud crónico o de larga duración... y lo que ocurre es esto:

Figura A


Los individuos con algún problema de salud crónico o de larga duración, menores de 65 años y pertenecientes a la última clase social constituyen el subgrupo que manifiesta una mayor dificultad de acceso por motivos económicos al medicamento prescrito (7,9%), un porcentaje mayor que el que presentan los incapacitados para trabajar y los desempleados. Ahi es en donde hay que buscar. Los políticos harían bien en buscar ahí, en dejarse de demagogias y en no usar en vano a los pensionistas.


¿Estarán estos resultados "sesgados" por una supuesta mayor presencia de extranjeros excluidos del sistema entre las clases más desfavorecidas?
La Sra. Becerril habla de un tercer y último grupo de personas más intensamente afectado por el copago farmacéutico: "Situaciones derivadas del vigente régimen de aseguramiento sanitario que conllevan una aplicación inequitativa del copago farmacéutico: extranjeros sin autorización de residencia; ex cónyuges de pensionistas con edad avanzada; pacientes oncológicos y con otras enfermedades graves que han agotado las ayudas o prestaciones sociales existentes".

Entre estas personas señala a los extranjeros sin autorización de residencia que el actual modelo de aseguramiento excluye del sistema. Veamos que ocurre cuando tenemos en cuenta la nacionalidad de los encuestados. La siguiente figura muestra el grado de dificultad de acceso por motivos económicos en los sujetos menores de 65 años que tienen algún problema de salud crónico según nacionalidad. La nacionalidad la he categorizado en dos categorías: sólo española, por un lado, y, por otro, extranjera o doble nacionalidad (extranjera + española).

Figura B


Al considerar la nacionalidad, vemos que, exceptuando en la clase 1, el problema de acceso es mayor entre los "extranjeros" y crece conforme se desciende en la escala social para ambos grupos de nacionalidad. Por lo que se refiere a la clase 6, el porcentaje de 7,9% del la Figura A (que incluye toda nacionalidad) se desdobla en dos en la Figura B: 7,5% en los que únicamente tienen nacionalidad española y 10,1% en quienes tienen nacionalidad extranjera o doble nacionalidad (española + extranjera). Los sujetos "crónicos menores de 65 años de clase 6 de nacionalidad únicamente española" manifiestan una dificultad de acceso al medicamento prescrito del 7,5%, un porcentaje todavía mayor que el mostrado por el subgrupo de "incapacitados para trabajar" o el subgrupo de "desempleados" y sólo es superado por los "crónicos menores de 65 años de clase 6 de nacionalidad extranjera o doble nacionalidad (española y extranjera)" que muestran un porcentaje de dificultad del 10,1%.

Por lo tanto, la respuesta a la pregunta es claramente NO. La no exclusión de los sujetos con nacionalidad extranjera o doble nacionalidad (española+extranjera) (n=1742) del total de la muestra (n= 22842) no invalida para nada todo lo expuesto hasta aquí. Y quien tenga alguna duda aquí tiene los microatos anonimizados para, si se quiere, repetir todo el análisis excluyendo a los extranjeros.







2 comentarios:

  1. Magnífica entrada, Juan. Y un análisis exhaustivo de los datos. La interpretación es contundente. Para tomar nota y deshacer lugares comunes, como la repercusión en pensionistad

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar