lunes, 2 de mayo de 2022

El descremado sociológico de la atención primaria metastatiza en el hospital público

Las enfermedades crónicas casi siempre avanzan. El descremado sociológico de la atención primaria es una enfermedad crónica cuyo avance se ha permitido tanto que sus consecuencias han destrozado ya a la atención primaria. Cada día que pasa, este destrozo es más difícil de remediar. Y, lo peor, ya no se arregla con dinero. Hace unos 10 o 15 años se hubiera arreglado con dinero, ahora ya no se puede arreglar únicamente con dinero. Se ha superado el punto de no retorno. Pero lo peor no es esto. Lo peor es que el descremado ha metastatizado ya en la parte hospitalaria del Sistema Nacional de Salud (SNS). 



La enfermedad ya es sistémica
Algunos no se lo creerán, otros no lo querrán ver, pero ya ha ocurrido. Era lo esperable cuando la primera barrera defensiva del sistema, la atención primaria, ya ha sido destrozada. Algunos pensaban que por muchos males que le ocurrieran a la atención primaria éstos no iba a afectar al resto del sistema. La atención primaria también ha protegido al resto del sistema de muchos de los males que a la misma le han afligido. Lo ha hecho durante muchísimo tiempo pero, una vez destrozada, ya no lo puede hacer. Como consecuencia, el descremado metastatiza alcanzando el hospital público. Probablemente estas metástasis serán silentes durante algunos años, diez, quince,... pero la enfermedad ha dejado de estar localizada, ya es sistémica. Nos lo dicen los ciudadanos y nos lo dice el escrutinio del gasto sanitario español.



Nos lo dicen los ciudadanos que tienen seguro médico privado
Nos lo dicen aquellos sujetos que disponen de seguro médico privado cuando responden a la pregunta 5a del Barómetro Sanitario de 2019 [aquí]. Estos ciudadanos manifiestan su preferencia por utilizar su seguro antes que la sanidad pública para cualquiera de los supuestos que se les presenta en la pregunta excepto para "Un tratamiento para una enfermedad grave o compleja (por ejemplo, un cáncer, una operación de corazón, etc.)". Especialmente significativo es su preferencia por el seguro médico privado antes que el hospital público ante una intervención de cadera, de hernia inguinal o de vesícula. 






Nos lo dice el escrutinio del gasto sanitario
Los datos son oficiales y proceden del Sistema de Cuentas de Salud del Ministerio de Sanidad [aquí] La siguiente figura nos muestra la evolución del gasto sanitario español según fuente de financiación (público y privado).




En la siguiente figura, el gasto sanitario privado se descompone en sus dos ítems principales: el gasto en seguros médicos privados y el gasto sanitario privado de pago directo (privado sin seguros médicos privados).



La siguiente figuras muestran la evolución del gasto sanitario público, del gasto en seguros médicos privados y del gasto sanitario privado sin seguros médicos privados según tipo de proveedor (ambulatorio, hospitalario y resto).






Las siguientes figuras muestran la evolución del gasto hospitalario y del gasto ambulatorio según financiador (público, seguros médicos privados y privado sin seguros médicos).






Las siguientes figuras muestran la distribución del gasto sanitario público y del gasto sanitario privado según proveedor (hospitalario, ambulatorio y resto).






Las siguientes figuras muestran la distribución del gasto en seguros médicos privados y gasto sanitario privado sin seguros médicos privados según proveedor (hospitalario, ambulatorio y resto).




Comentario
En el acumulado del periodo estudiado, el gasto que más crece es el gasto sanitario privado. Y dentro de este, crece más el gasto en seguros médicos privados. Y dentro del gasto en seguros médicos, el que más crece es el gasto hospitalario. Se mire como se mire, es el gasto hospitalario en seguros médicos privados el que más crece de todos. Este gasto empezó a crecer más que los demás durante los peores años de la crisis de 2008 pero se ha disparado en los tres años prepandémicos. Por lo tanto, esto no es consecuencia de la pandemia. Las consecuencias de la crisis pandémica todavía no son detectables en los datos oficiales pues éstos llegan hasta 2019. No tengan ninguna duda de que la crisis pandémica terminará de destruir la atención primaria y espoleará el descremado sociológico del hospital público. Vamos camino, si nadie lo remedia, de un Sistema Nacional de Salud para pobres.

Desde hace décadas se mantiene el incentivo fiscal a la compra de seguros médicos privados. El resultado es que casi 13 millones de españoles contaban en 2020 con alguno de estos seguros [aquí], más frecuentemente adquiridos por clases medias y altas que, como consecuencia, son las más beneficiadas por el incentivo. Ya sabemos que el descremado beneficia siempre a las clases medias-altas. 

Ya es posible detectar el inicio de descremado sociológico en el hospital público español, consecuencia metastásica sin duda del descremado sociológico iniciado hace muchos años, y progresivamente agrandado, en la atención primaria. No duden que ha de ir a más pues ya sabemos por qué cosas apuesta el Gobierno más "progresista" de la historia [aquí].








Sólo una enmienda a la totalidad puede "salvar" la atención primaria
 












6 comentarios:

  1. Creo que los seguros médicos individuales aún no desgravan (no así los colectivos de empresa o los autónomos). ¿Estoy en lo cierto?

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    1. Los de autónomo te aseguro que no, desde 1986 concretamente

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    2. Yo soy ciudadano de a pie y lo mismo, no he visto que pueda desgravar nada

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    3. los contribuyentes autónomos en el régimen de "estimación directa" (no los de los módulos) pueden desgravar como gasto la compra de seguros privados familiares, hasta 2000 € por declarante (salvo que algún familiar sea discapacitado en cuyo caso la desgravación se duplica)

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  2. La ingenuidad de la Dra. Sánchez-Amat es pasmosa:
    https://www.social.cat/entrevista/16471/quan-caigui-latencio-primaria-caura-tota-la-sanitat-publica

    Si suponemos que yo sea un gestor ruso, ella me habla en ucraniano, el lenguaje del enemigo. Mi objetivo es liquidar la AP y lo siguiente, así que todo lo que refuerce los servicios ralentiza mi trabajo. A la población sobrante, la que no ‘quiere’ adaptarse al maravilloso mundo de la Medicina genética y digital, se la trata como los bancos a los ancianos y encima de pueblo; como no da negocio, se les quitan los cajeros. A mi me recuerdan a los comunistas de los servicios de Medicina de Empresa en los 70-80 tratando de convencer a la patronal de los beneficios económicos de la Prevención de Riegos Laborales. Ahora sabemos que España sigue siendo la campeona de los accidentes de trabajo. La Ayuso convoca oposiciones “preventivas” en Madrid para deshacerse del personal que ya tiene hábitos y conocimientos que ya no le interesan. Que venga gente joven, que se adaptarán mejor a las nuevas reglas y les pagaré menos. Todavía hay médicos que no saben que son mera ‘fuerza de trabajo’ en manos de Recursos in-Humanos. Les ciega el profesionalismo.

    No creo que la “poda” dure tanto como dice y la privada también será afectada, porque de momento es parte del sistema, pero será más fácil de transformar.

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  3. El recurso a la metáfora a menudo resulta útil, pero tiene sus servidumbres... y sus trampas: puede dar al traste un buen mensaje. ¿Una ”enfermedad crónica” que “metastatiza”?
    Entrando en el fondo, que la AP está mal, de acuerdo. Solo un ejemplo: buena parte de la asistencia diaria en urgencias del hospital es AP que no se ha resuelto. En consecuencia, es necesario contratar a más profesionales para cubrirla. De este fenómeno de la derivación asistencial (durante y, efectivamente, ANTES de la pandemia, ¿solo son responsables los gestores? ¿Lo son, algo quizás, los profesionales? ¿Y los usuarios?
    De poco sirve culpabilizar unos a otros.
    Tampoco es un problema que personas opten libremente por seguros privados, sean, las personas, de la “clase” (todavía este rancio término) que sean. Al contrario, es una posible solución a un problema.
    Otra, posible solución, es que un Estado, es decir, una ideología, imponga sin miramientos su modelo sanitario chapucero, a menudo incorregible. Se empieza “protegiendo” colectivos y se termina anulando derechos y libertades de las personas. También en ámbito sanitario.
    Con Fina, miento. Sin Fina, ni te cuento.

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