jueves, 20 de abril de 2017

Lo mejor del día de la marmota

En Toledo se reunirán en pocos días los Altos Cargos de la Administración Sanitaria. En Toledo se celebró hace pocas horas el Día Nacional de la Atención Primaria. Y también en Toledo se ha escrito lo mejor de todo lo escrito durante este particular "día de la marmota": la carta de Roberto Colino. No se la pierdan. Esperemos que llegado el día del akelarre altocarguil quede por la ciudad algún ejemplar del periódico en el que se publicó y los altoscarguiles puedan leerla.








CARTA ABIERTA AL DIRECTOR MÉDICO DE ATENCIÓN PRIMARIA DE TOLEDO

Estimado compañero: me han comunicado verbalmente que tengo que seguir atendiendo a los pacientes del cupo del compañero de baja los miércoles y jueves, aún pasados los 15 primeros días de baja. Los lunes, martes y viernes lo harán otros compañeros. Tenía entendido que pasados los 15 primeros días se sustituía de forma estable; me han comunicado que la sustitución se valora en cada caso, y el tamaño de mi cupo permite que me haga cargo del otro de forma intermitente. Desde luego, en este proceso de valoración nadie se ha dignado a hablar conmigo, por lo que paso a exponer mi opinión.

Debo manifestar que esta estrategia supone un gran desconocimiento o una gran falta de respeto a lo que es el trabajo del médico de cabecera, una falta de respeto hacia el profesional, hacia la profesión y hacia los pacientes.

Sé que seguimos en época de recortes, que si en la anterior legislatura el gasto sanitario fue del 4.5 % (del 6.47 a 6.17 del PIB), para el 2019 se reducirá el 7% (quedando en 5.74 del PIB). Además, según el periódico Expansión, estos recortes fueron más acusados en Atención Primaria (16.2% en 4 años) que en la Atención Hospitalaria (4.8%), y eso que el presupuesto del gasto de Atención Primaria es del 13%, mientras que el hospitalario casi llega al 50%.

Entiendo las limitaciones desde tu cargo para luchar contra esto, cuando se te presiona desde arriba mientras los médicos seguimos asumiendo como títeres unas condiciones de trabajo cada vez más difíciles, con la permisividad de los colegios profesionales, sindicatos, asociaciones profesionales y la sociedad en general, que sigue pidiendo tecnología y hospitales interpretando eso como mejor atención sanitaria. Ellos no conocen los trabajos de Pierard (Health Policy) y otros, que muestran cómo el aumento del gasto en especialistas llega a aumentar la mortalidad, mientras que la inversión en atención primaria la disminuye. Ellos no conocen que estamos despilfarrando grandes cantidades de dinero en tecnologías cada vez más caras, sin mejorar apenas la duración y la calidad de la vida. No han oído hablar de la post-medicina (Daniel Calahan), ni de la tercera era de la medicina (Donald Berwick) que vuelven a los determinantes de salud de Lalonde, y a pedir menor inversión en tecnología y hospitales, y mayor inversión en atención primaria y en los determinantes sociales (dependencia, trabajo, vivienda, hábitos, servicios sociales…) y medioambientales de la salud.

Pero no pretendo que un simple médico de pueblo, o un director médico, cambien esas cosas, que más dependen de estrategias globales de lobys económicos y políticos y de una profunda reestructuración social. Ni mucho menos; solo pretendo conservar un mínimo de dignidad personal y profesional, y no tolerar esas desconsideraciones sin protestar.

En tres días que estuve de vacaciones la semana anterior, cada día vino un médico distinto a atender a los pacientes de los dos cupos. Estoy presenciando en primera línea los tres pasos básicos en los procesos de privatización aplicados en el Reino Unido: contratos precarios, abaratamiento de sueldos y supresión de servicios no rentables, como es el caso de La Rinconada (pedanía de La Puebla a la que sólo vamos 2 días a la semana y a la que el viernes ningún médico acudió a atender a esos pacientes). Pretender que atienda a los pacientes a días alternos, sabiendo de la importancia de la longitudinalidad (Barbara Starfield, Juan Gérvas, Sergio Minué…) es, cuando menos, una desconsideración. La longitudinalidad y el tiempo son nuestra tecnología; barata, eso sí, pero imprescindible para hacer nuestro trabajo y tomar las decisiones con menor incertidumbre y mayor seguridad para los pacientes. Y no hablo ya de calidad del trabajo y satisfacción profesional y del paciente; hablo de riesgo y de seguridad para pacientes y profesionales.

No digo que mi cupo no pudiera ser más grande; no es ese el problema, pero a mis 58 años no puedo tolerar este sistema de atención parcheada sin rechistar. Nuestro desempeño profesional se ha deteriorado con una sobrecarga de trabajo burocrático, absurdo e inútil, que nos quita tiempo con el paciente, que nos ha cambiado la forma de atenderle, de mirarle (cuando lo hacemos), que nos obliga a rellenar códigos y campos que no se ajustan a la singularidad de los pacientes y de sus problemas. Códigos complejos para satisfacer un programa sediento de datos, cada vez más, y que rellenamos sin criterio común y sin precisión, en los que ya solo busco evitar perjuicio para los pacientes al rellenarlos. Todo lo asumimos con resignación.

No pido invento alguno ni nada especial para mi caso. Hace pocos años teníamos "correturnos", médicos con contratos más estables que se encargaban de las sustituciones de forma continuada. Quizás con el "progreso y las mejoras" realizadas no sea posible ahora.

Nuestro trabajo es complicado: escuchar, comprender a las personas, sus males y preocupaciones e intentar ayudarlas. Nuestra herramienta principal, nuestra tecnología, es el conocimiento del paciente. Por favor, ten estas valoraciones en cuenta a la hora de cubrir las sustituciones en Atención Primaria.


Atentamente 
Roberto Colino Martínez, médico de El Carpio de Tajo (Toledo)

5 comentarios:

  1. Se puede decir más alto pero ni más claro ni con tanta dignidad. Te felicito compa.

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  2. Querido Roberto, "por sus obras los conocereis". No parece que haya el más minimo interés por la AP en esos niveles de decisión, salvo el de intentar exprimir aún más a sus profesionales. A las pruebas nos remitimos, creo que tu situación es generalizada en todo el país.

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  3. La sanidad española se basó durante años en la curación de la enfermedad en base a signos y síntomas sin valorar el entorno del paciente y tratando a este como un ente individual. Con el paso de los años se trató a los ciudadanos dentro de su entorno biopsicosocial basándose, no en la enfermedad, sino más bien en la prevención de la misma. Hoy en día la salud parece basarse en el diagnóstico mediante el empleo de caro aparataje para el diagnóstico (Hospitalario, por supuesto) y sobretodo en términos economicistas que se aplican fundamentalmente a la Atención Primaria: Disminución de derivaciones, disminuir la utilización de medios diagnósticos en lo posible (para eso ya están los superespecialistas) y ahorro farmacológico (para prescripción cara y de poca eficacia ya se encargan los Hospitales)

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  4. Gracias Antonio, Javier y Vic por los comentarios, de verdad. No es que yo espere que esto vaya a cambiar, pero son un gran apoyo para mantener un mínimo de cordura y coherencia en mi trabajo porque en general me parece que hablo en chino cuando me manifiesto en mi entorno y las dudas aumentan.
    Y no es que se discrepe y se argumente; es el silencio inerte la respuesta que me deprime, y la perpetuación de prácticas sin fundamento con una ausencia de cuestionamiento por los compañeros que a mi me resulta a veces indigna.
    Esto supone un gran apoyo para seguir preguntando y sugiriendo alternativas durante un tiempo más

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  5. Comparto todas y cada una de tus palabras e indignacion ante la ausencia de latido entre nuestros adocenados compañeros.....
    Me alegra de que en la corta distancia que nos separa, en edad y en gesografía, sigamos teniendo ganas de luchar por aquello que nos hizo ser medicos de familia hace ya unos cuanto años,...

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